Alejandro Curino, de SAIC: «Periodistas y dirigentes políticos difunden información falsa y anticientífica»

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La Sociedad Argentina de Investigación Clínica (SAIC) estuvo observando con preocupación la difusión de información falsa y pseudocientífica, la cual parece tener como objetivo generar temores en la población y evitar que las personas se vacunen para protegerse de la infección causada por el virus SARS-CoV-2. Debido a esa situación, no se limitaron observar solamente, por lo que elaboraron un documento que hicieron público con la firma de su comisión directiva. El mensaje es claro: desde SAIC se sienten en la obligación de «transmitir a la población el total y absoluto convencimiento de que todas las vacunas contra la COVID-19 que la ciencia mundial ha producido en tiempo récord , han avanzado satisfactoriamente en la fase definitiva de investigación clínica (fase 3),  y han sido autorizadas por los organismos de control correspondiente, tienen la máxima seguridad que es posible obtener y constituyen la única herramienta eficaz para vencer la pandemia, que tanto daño está causando a la humanidad en general y a nuestro país en particular»

Uno de los argumentos de peso radica en «explicar cómo es el mecanismo básico de acción de las vacunas actuales contra la COVID-19, el cual es esencialmente el mismo que se viene utilizando desde que Edward Jenner lo aplicó en la primera vacuna contra la viruela en 1796 y que finalmente permitió erradicar esta enfermedad en 1980. El mismo consiste en inyectar el agente patógeno inactivado o alguno de los elementos que lo constituyen para estimular el sistema inmunológico a producir defensas específicas. A partir de ese momento, estas defensas quedan preservadas y listas para atacar al patógeno en el caso que éste ingrese a nuestro cuerpo» (*)

Epidauro entrevistó al presidente de la SAIC, el doctor Alejandro Curino, para que por este medio que llega a miles de profesionales de la salud se explaye sobre la intención del comunicado, las posibles causas de tantas opiniones cruzadas desde los medios y, por supuesto, emitir consejos sobre cómo continuar cuidándose.

–¿Qué los impulsó a emitir el comunicado?

–En la Sociedad Argentina de Investigación Clínica comenzamos a recibir preguntas sobre la seguridad de las vacunas para la COVID-19  que indicaban un gran temor hacia las mismas, lo cual nos pareció extraño porque ciertos temores parecían un tanto irracionales. Muchas personas habían recibido vacunas toda su vida, se vacunaban todos los años contra la gripe, y nunca se habían preguntado por la procedencia geopolítica de esas otras vacunas. Tampoco tenían idea del tiempo que habían insumido los ensayos clínicos para estas otras vacunas aunque mostraban una preocupación generalizada porque los ensayos para las vacunas contra la COVID-19 se habían realizado en menos tiempo.

Esta situación nos llevó a observar que desde varios medios masivos de comunicación ciertos periodistas y dirigentes políticos difundían información falsa y anticientífica en lo que parecía ser una campaña que tuviera por objetivo que la población no se vacune. Desconocemos los motivos de dicha campaña, pero si lo que se busca es obtener un rédito político partidario coyuntural a costa de la vida de miles de personas, entonces estamos en un problema grave.

Siendo una de las sociedades científicas más grandes del país y que cuenta entre sus socios a distintos profesionales del área de la biomedicina, sentimos la responsabilidad de contrarrestar esta campaña en la medida de nuestras posibilidades y comunicar a la población que las vacunas para la COVID-19 que han sido aprobadas por los organismo de control correspondientes, como es el caso de la ANMAT en nuestro país, tienen en promedio el mismo nivel de seguridad y eficacia que todas las que se han utilizado en la historia de la humanidad y constituyen la herramienta más eficaz para controlar esta pandemia.

Sentimos la responsabilidad de contrarrestar esta campaña en la medida de nuestras posibilidades y comunicar a la población que las vacunas para la COVID-19 que han sido aprobadas por los organismo de control correspondientes, como es el caso de la ANMAT en nuestro país, tienen en promedio el mismo nivel de seguridad y eficacia

–¿Quiénes transmiten desconfianza hacia la vacuna?

–Cualquier lector puede comprobar, haciendo un recorrida por los medios masivos de comunicación, que hay ciertos medios en los cuales periodistas, comunicadores y algunos dirigentes políticos hacen declaraciones infundadas en contra de la vacunación sin tener ninguna formación científica ni profesional sobre el tema. Hemos llegado al extremo de observar cómo una persona a cargo de un programa con mucha audiencia ingiere en cámara un producto que no solo no tiene ningún efecto comprobado científicamente sino que además, está declarado por la ANMAT como un producto tóxico. También, pudimos ver a una dirigente política denunciar al gobierno porque está “envenenando” a la población al ofrecer la vacuna Sputnik V.

–¿Podría tratarse de desconocimiento, intereses, o  falta de chequeo en pos de una primicia periodística?

–Nosotros no somos sociólogos, pero observamos que las personas que manifiestan temor a la vacuna contra la COVID-19 esgrimen los mismos argumentos que se escuchan en ciertos medios masivos de comunicación.  Desconocemos las motivaciones de los comunicadores que irresponsablemente infunden temor en la población contra las vacunas. Sin duda, algunos demuestran una ignorancia supina en estos temas pero uno llega a preguntarse si, además, no existirán ciertos intereses. Por ejemplo, se ha repetido hasta el cansancio que el instituto Gamaleya, creador de la vacuna Sputnik V, no publicaba los resultados de los ensayos clínicos. Recientemente acaban de publicarse los resultados de la Fase 3 en una de las revista biomédicas más prestigiosas de la ciencia occidental como es The Lancet, demostrando una eficacia de la vacuna en un 91,6 %.

Sin duda, algunos demuestran una ignorancia supina en estos temas pero uno llega a preguntarse si, además, no existirán ciertos intereses.

–¿También podría atribuirse la confusión a hombres de la ciencia y la medicina que aparecen en pantalla habitualmente?

–Por supuesto. En todas las profesiones se pueden encontrar irresponsables y gente con pésima formación profesional, y la ciencia y la medicina no son la excepción. Por ejemplo, uno de los comunicadores que se ha expresado con débiles argumentos contra la vacuna Sputnik V es un médico que dijo en un programa de televisión que los ensayos clínicos para esta vacuna habían incluido un número insuficiente de voluntarios. Sus argumentos han quedado totalmente  rebatidos por la publicación en The Lancet que acabo de nombrar en la que se informa que el ensayo clínico se realizó con 21.977 voluntarios.

Justamente esta es otra de las razones que nos movió como Sociedad Científica que, como decía, agrupa a numerosos trabajadores y trabajadoras de la ciencia y la medicina, a expresarnos a través de una declaración.

–¿Tendrá que ver con el hecho de haberse investigado y producido vacunas en un tiempo corto?

–Este es uno de los temores que más frecuentemente se repite y es cierto que las vacunas contra la COVID-19 ya aprobadas por los organismos de control se han desarrollado en tiempo record. Sin embargo, esto se debe a una serie de factores que tal vez no se han explicado debidamente y que son los siguientes:

  1. Las vacunas no se han desarrollado desde cero. Por ejemplo, la Sputnik V es muy similar y utiliza la misma biotecnología que el instituto Gamaleya ya había desarrollado previamente y que había aplicado en el desarrollo de vacunas anteriores, como por ejemplo la del ébola.
  2. Numerosos estados, entre ellos el argentino, han puesto sus estructuras, organizaciones, profesionales y dinero para contribuir a la realización de los ensayos clínicos cuando habitualmente solo lo hace la compañía farmacéutica que produce la vacuna o el medicamento.
  3. En muchos países, entre ellos el nuestro, un porcentaje elevado de la población se ha ofrecido como voluntaria para los ensayos clínicos cuando habitualmente estos voluntarios son difíciles de conseguir.

–¿Qué consejos puede dar a los profesionales de la salud y la población en general?

–A los profesionales de la salud, que se informen adecuadamente y recurran a fuentes serias y autorizadas ya que tienen una responsabilidad enorme en el control de esta grave pandemia. A la población en general, que se vacune sin temor porque TODAS las vacunas que han sido aprobadas por los organismos de control son, en promedio, tan eficaces y seguras como todas las vacunas que la humanidad ha utilizado en su historia y que han permitido erradicar o controlar fuertemente enfermedades como difteria, tétanos, tosferina, poliomielitis, sarampión, rubéola, parotiditis, varicela y gripe, entre otras. Además, la vacunación es por mucho la estrategia más efectiva que tenemos para controlar esta pandemia que tan gravemente está afectando a la salud y la economía del mundo.

Declaración de la comunidad universitaria y científica argentina frente a la campaña de vacunación COVID-19”  (el documento puede leerse en la página https://www.saic.org.ar/):

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