Breve reflexión acerca del impacto que causa la pandemia en el comportamiento de las personas

El mundo ya no es ni será el mismo a partir de ahora (Photo by Victor He on Unsplash)
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Para comenzar y por ser enfermera y formar parte del sistema de salud argentino quiero hablarles sobre cómo vive un profesional de la salud esta pandemia. 

Todas las personas del mundo tenemos miedo, se dice mucho que esto se parece a una guerra y que nosotros somos los soldados; nuestro conocimiento, nuestra formación y los insumos médicos con los que trabajamos día a día son nuestras armas. Entonces yo me pregunto: si tenemos conocimiento, la formación necesaria y los insumos, ¿por qué ahora es tan distinto ser profesional de la salud y atender a los pacientes en el servicio? Bueno, porque ahora no conocemos a nuestro enemigo. Yo diría que esto, más que una guerra, se parece a un atentado terrorista porque no sabemos quién es el enemigo, no sabemos desde dónde y como nos va atacar; y es astuto porque no hace distinción entre clases sociales, género, edad o nacionalidad.

Probablemente esto nos obliga a cambiar nuestra cultura laboral, nuestras costumbres. De repente dejamos de ser dueños de nuestras propias decisiones y el Estado es quien toma las decisiones por nosotros, nos dice que tengamos distanciamiento social, que nos quedemos en nuestras casas, que usemos barbijos o tapabocas. De pronto, nos toca estar solos en casa y reencontrarnos con nosotros mismos. Comenzamos a valorar más al otro, miramos hacia adentro y entendemos lo difícil que es hablarse a uno mismo, porque sabemos que eso tiene sus límites.

La tecnología, que antes nos separaba, hoy es un medio de encuentro para muchos.

La resiliencia que antes era una virtud de pocos hoy es un arma que muchos –y no sólo aquellos que trabajamos en salud– debemos tener.

Las crisis a lo largo de la historia siempre buscan un culpable, parece que donde hay crisis, cualquiera sea, debemos buscar al culpable. Hoy ya se está buscando al culpable. Con esto, quiero decir que las situaciones de crisis pueden sacar lo mejor y lo peor de nosotros. Todas las noches salen a aplaudir a todos aquellos que están dando lo mejor para que esta carrera finalice, pero también nos llegan las noticias de aquellas personas maliciosas que les piden a los profesionales de salud que se vayan del edificio donde viven para evitar contagiar a los demás.

Probablemente el virus deje de ser el enemigo y éste sea el que está a mi lado, mi familia, mis amigos, mi colega, mi vecino. Más arriba me referí a esto como una carrera; todos estamos en la misma carrera, pero a veces pareciera que cada uno corre a distinta velocidad y con autos distintos.

Para terminar, me gustaría citar al doctor Moty Benyakar, a quien tuve el gusto de conocer personalmente y escucharlo hablar además de leer varios de sus artículos y publicaciones. Él define esto que nos sucede a todos ante esta pandemia como “Síndrome de ansiedad por disrupción”, explicando la disrupción como una implosión repentina del mundo externo en lo interno que altera el funcionamiento del psiquismo de la persona. Resumiendo, lo que nos dice es que aquí es el medio el que está enfermo y puede enfermar a la persona. Los invito a que busquen y lean sobre esto.

También hace una analogía entre la guerra y la pandemia, donde nos dice que una guerra está delimitada en un tiempo; pero aquí no hay tiempo, no sabemos cuánto va a durar esto, no sabemos cuándo va a terminar. Una guerra busca tener un sentido, aunque esto sea ilógico para muchos, acá no hay sentido, esto nos sorprendió, nos obligó a cambiar. En una guerra hay soldados que defienden, acá hay profesionales de la salud, médicos, enfermeros, kinesiólogos, técnicos, quienes no sólo están expuestos sino que también se enfrentan a la soledad de los suyos y a la hipocresía y malicia del que están obligados a cuidar.

Quiero finalizar diciéndoles que tal vez ésta pandemia vino a enseñarnos a manejar nuestra inestabilidad emocional, social y psicológica, así como también la incertidumbre. Tal vez nos enseñe a convertir nuestros defectos en virtudes, nos haga tomar conciencia de que habrá un cambio profundo para el cual tendremos que estar preparados, cada uno con sus mejores armas y ojalá nos deje un mundo con mejores personas.

Yamila Andrea Möller

Enfermera Universitaria

MN 91835

 

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