Crear espacios propios

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La Asociación Enfermeros de la Costa, un organismo que nació a partir de la queja, la organización y el esfuerzo.

A menudo, los enfermeros nos preguntamos por qué razón no contamos con entidades o líderes que nos representen como grupo o como profesionales. Si miramos a nuestro alrededor podemos analizar nuestro círculo de trabajo y es allí donde quizás no encontremos respuesta a esa pregunta.

Alguna reflexión nos aproximará, seguramente, al cambio de paradigma del que muchos hablamos y pocos entendemos, por lo que creo que cada uno de nosotros seremos quienes debamos cambiar las cosas.

Parece contradictorio que personas que basan su oficio en el bienestar de otros, en el alivio del dolor y en la comprensión holística de  los pacientes como un ser social fracasen a la hora de organizarse en forma cooperativa y corporativa. Es paradójico, además, que cuidemos a los demás y no podamos cuidar de nosotros mismos. ¿Será omnipotencia, necedad o carencia de identidad y pertenencia?

La queja, que parece ser moneda corriente en nuestro ámbito laboral, también podría ser capitalizada para organizarnos. Allá por  2010 me reencontré con compañeros de la carrera, amigos entrañables de una profesión que nos volvía a unir. Cuando charlamos acerca de nuestra problemática laboral, la forma precaria en que éramos contratados, los bajos salarios o la indefensión ante el despido de un colega decidimos reclamar formalmente ante las autoridades. La respuesta rotunda se transformó en pregunta tajante: ¿Son parte de alguna entidad o gremio?

Parecía ser que los únicos reclamos legítimos eran aquellos que se hacían de organismo a organismo. Es posible que se haya tratado de una buena excusa para no escuchar  reclamos. Lo que no imaginaron es que aquella respuesta despertaría en un grupo de inquietos y quejosos enfermeros la necesidad de crear un espacio propio que les diera entidad y representatividad.

Así nació la Asociación Enfermeros de La Costa. Por supuesto que costó mucho esfuerzo, horas que le quitábamos a la familia, al descanso, al ocio. También cuesta comprar un celular nuevo o unas vacaciones; pero claro, el esfuerzo por lo que parece intangible convierte en intangible hasta el mismo esfuerzo. Los beneficios colectivos pueden parecer bienes que no se palpan pero es bueno saber que ya nada será igual, que existe un antes y un después.

Podemos marcar una línea y decir lo que se consiguió y se conseguirá, y esa satisfacción no tiene precio. La identidad profesional de la que tanto se habla la edificamos nosotros mismos y es más que un nombre o una identificación; son valores que se deben forjar desde el nacimiento de un enfermero, que es el momento mismo en que se comienza a cursar esta carrera que no termina ni siquiera con un diploma de licenciado, máster o especialista.

El compromiso debe ser de todos. Con nuestros alumnos, nuestros pares y organizaciones. Actualmente, y junto con otras organizaciones, la Asociación Enfermeros de La Costa trabaja en un proyecto de ley para la creación del Colegio Profesional de Enfermeros de la Provincia de Buenos Aires.

Hablar de un colegio da la pauta de que nos consideramos a nosotros mismos como profesionales. Decimos ser parte de una disciplina autónoma para realizar infinitas funciones, cuando la verdadera autonomía la alcanzaremos con el auto gobierno, el auto control, la auto regulación y la autocrítica de la profesión.

Licenciada Karina Rohr

Presidenta

Asociación Enfermeros de la Costa

 

 

 

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