El mejor antidepresivo está a un ejercicio de distancia

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La vida ocupada, el estrés, la ansiedad, el bajón, se han transformado en palabras recurrentes al querer describir los días de la mayoría de las personas. Los niveles de ansiedad, ataques de pánico, depresión, van en alarmante aumento, y ni hablar del consumo de medicamentos indicados o no por prescripción médica. Además, la ocupación constante, la inseguridad y la vida virtual nos han alejado de los demás, aumentando la sensación de soledad, malestar, y algunas veces inferioridad o baja autoestima.

A todo esto si le sumamos la mala calidad en la alimentación y la baja actividad física, el problema es aún más peligroso. El sedentarismo es causa directa de enfermedades físicas pero también de grandes deterioros psicológicos, como por ejemplo la depresión clínica.

Ante este no muy agradable panorama, y hasta diría preocupante situación, podemos hacer algo al respecto: podemos ser nuestros propios sanadores o colaborar en forma activa con el tratamiento que estemos realizando; podemos sentirnos más felices si, aun con problemas e inconvenientes cotidianos, podemos estar mejor; podemos afrontarlos con una actitud más positiva, saludable y favorable. Siempre le doy este ejemplo a mis alumnos: cuando viajas en el avión te indican que ante una posible emergencia y uso de la máscara de oxígeno, te la coloques primero a vos mismo y luego ayudes a tu acompañante; o sea, si estás bien vos podés estar bien con los demás y encarar mejor las dificultades de la vida.

En un mundo tan agitado y cambiante, mantener un cierto equilibrio es crucial; y todo aquello que nos ayude a eso es bienvenido. Entonces, ¿qué es lo que tenemos a nuestro alcance para sentirnos mejor?

El ejercicio físico, la buena nutrición y el descanso adecuado no son adornos ni lindas (o molestas) palabras en la vida de una persona, sino que son fundamentales para una buena vida. Está más que comprobado que una correcta alimentación mejora los cuadros de depresión, retrasa el deterioro de los tejidos, favorece la energía y la vitalidad. Alimentarse no es un simple acto, no es sólo comer sino que es un camino al real bienestar.

En cuanto a la actividad física, ésta tiene un impacto positivo directo en nuestra vida, nuestra salud física y mental; durante el ejercicio físico no sólo ocurren cosas a nivel muscular sino que también suceden cosas a nivel cerebral.

Cuando se realiza ejercicio regular se liberan cinco neurotransmisores en grandes cantidades; son hormonas intracerebrales que producen cambios muy importantes en el estado emocional de una persona. Por ejemplo, en los cuadros de depresión clínica, entre otras cosas, hay una alteración de una estructura llamada hipocampo, su volumen se reduce pero la buena noticia, y por eso la importancia de estar activos, es que con el ejercicio se libera BDNF (neurotrofina), que aumenta el tamaño del hipocampo. El hipocampo es una estructura muy importante para controlar el miedo y la ansiedad.

Al ejercitarnos se liberan sustancias muy importantes para nuestra salud mental y anímica, son cuatro químicos naturales, a veces llamados “el cuarteto de la felicidad”: son hormonas vinculadas a funciones de neurotransmisores que se estimulan naturalmente durante el ejercicio. La liberación de estas hormonas tiene un efecto analgésico, disminuye la sensación de los dolores y mejora el estado de ánimo por sus efectos euforizantes y relajantes.

  • Endorfinas: analgésico natural, disminuye el dolor, la ansiedad y el estrés. Liberada inmediatamente luego de la actividad física nos brinda sensación de felicidad, alegría, euforia.
  • Serotonina: mejora el estado de ánimo, nos brinda sensación de calma, nos ayuda a conciliar el sueño y a regular la alimentación.
  • Dopamina: mediadora del placer, genera una sensación de placer luego del ejercicio
  • Oxitocina: es la hormona de los vínculos emocionales, se libera durante la interacción social o el contacto afectuoso, como un abrazo.

Además de estas reacciones corporales al ejercicio (¡hay muchísimas más!), te cuento otras razones más por las cuales mantenerte activo todo el año es importantísimo para tu bienestar psicológico:

  • Libera la mente de preocupaciones, lo cual ayuda a salir del ciclo de pensamientos negativos que alimentan la depresión y la ansiedad
  • Te pone de buen humor, generando buena energía y positivismo
  • Ganás confianza, alcanzar objetivos –por muy pequeños que sean– aumenta la confianza en uno mismo
  • Incrementa la interacción social, conocer otras personas, charlar, compartir un lugar y un espacio y también sociabilizar fuera del ámbito de entrenamiento, arreglar salidas, cenas, encuentros. Genera nuevas amistades y vivencias.
  • Mejora tu actitud hacia la vida, facilita el manejo de emociones negativas y potencia las positivas pudiendo sobrellevar los problemas de manera más saludable
  • Mejora la sensación de fortaleza, seguridad, control
  • Mejora la autoestima
  • Influye y mejora la regulación de funciones corporales como el sueño, el apetito y la sexualidad, lo cual repercute directa y ampliamente en la salud mental
  • Genera bienestar general, cognitivo, anímico, corporal y fisiológico

Excusas para no moverse hay muchas, pero razones para hacerlo hay muchísimas más y mejores.  ¿Qué estás esperando? Ahora es el momento, ahora es TU momento.

Laura Michi

Profesora Nacional de Educación Física / Entrenadora especializada en Actividad Física y Salud

Instagram: @michi_laura / Facebook: Prof. Laura Michi – Salud, Fitness, Entrenamiento

 

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