Hacerse amigo de la enfermería

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Una tarea pendiente para todos nosotros es la de amigarnos con la profesión. Se habla mucho de enfermería de vanguardia o de la nueva enfermería al tiempo que ingresamos en una etapa de cambios donde se evoluciona en conocimientos, liderazgo, responsabilidades y sobre todo, en el protagonismo dentro de los equipos de salud.

Pero todo cambio debe comenzar por uno mismo. Si recordamos nuestro pasado y vemos el presente nos encontramos con un paradigma que dice “te quiero pero te odio”. Queremos ser pero tenemos miedo, caemos en la crítica continua y padecemos un ego enfermizo.

Hemos hablado mucho de salir de la zona de confort pero en la práctica continuamos en un lugar común que nos retrasa; la crítica constante a lo nuevo y al otro, al jefe, al turno anterior y al que nos toma la guardia, al sindicato, al colegio de profesionales, a la universidad y a todo lo que se nos ocurra. Creo que ese no es el camino al futuro.

Nuestra profesión nos obliga al cuidado de las personas y nos olvidamos que un colega también es una persona y que debe ser cuidado. En el momento que vemos un problema no buscamos soluciones sino culpables y a ellos los condenamos a viva voz  sin derecho a defensa ni justificación. Lo publicamos en cuanto ámbito podamos creyendo encontrar una solución transformándolo todo en un círculo vicioso. El condenado se ofende y busca el error del otro para nivelar en errores y así seguimos, de problema en problema y sin soluciones a la vista.

Un dicho del Martin Fierro reza que “si entre hermanos se pelean, los devoran los de afuera” y en la enfermería, esto es una realidad. Lo vemos en la gestión, en las convocatorias y negociaciones, dentro de las instituciones y principalmente, lo sentimos en los salarios que percibimos.

Profesionales de otras carreras han podido progresar en estos puntos antes mencionados, superándolos. Ojo que no hablo de encubrimiento ni complicidad sino todo lo contrario. Me refiero a contagiar y educarnos en el bien hacer. Mirar si uno sale en busca de una solución superadora. Cambiar lo malo y fortalecer lo bueno dentro de la ética y el profesionalismo colectivo.

Si vemos a nuestros pares como colegas debemos tratarlos como tales, con respeto, comunicarnos en sentido crítico sin ponernos a la defensiva. Se puede dialogar y aceptar errores y aciertos sin ofender ni ofendernos. Juntarnos a debatir y dirimir normas de trabajo, desglosar la enfermería como ciencia de la salud, comportandonos como profesionales responsables.

El sentido de todo cambio es saber que vamos hacia el adelante, entender que no vamos solos y hacerlo con vocación, esfuerzo y amor por lo que somos y hacemos. Tales virtudes no existen en una persona sino en el equipo, y eso se materializa en el resultado cotidiano. Si logramos ver que no existen turnos sino que el cuidado de un paciente es continuo, si formamos intituciones que regulen y fiscalicen nuestra profesión, si concursamos direcciones, jefaturas, coordinaciones y supervisiones por capacidad de liderazgo y gestión estaremos entrando en ese futuro que tanto soñamos.

Es un largo camino que tenemos que recorrer juntos y es momento de dar el primer paso, que es el de amigarnos con nuestra hermosa tarea.

Lic. Jose Alberto Lozano

Especialista en Cuidados Críticos Intensivos / Director del Curso Superior de Enfermeria en Cuidados Criticos (CSECCI) S.A.T.I. / Instructor ACLS y PALS / Jefe departamento de enfermería Sanatorio Fueguino (Río Grande, Tierra Del Fuego)

 

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