Hemorragias intracraneales

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Las hemorragias intracraneales se definen como la presencia de contenido hemático fuera de una estructura vascular (y por ruptura de él) y dentro de la calota craneana; a menudo son emergencias médicas asociadas con una alta morbilidad y mortalidad

La tomografía computada es la prueba más sensible para el diagnóstico de una hemorragia intracerebral, ya que además de ser un método rápido, eficaz y reproducible , tiene la más alta sensibilidad para detección de sangrado, esto es, debido a la sangra se presenta en tomografía como espontáneamente densa, de un color blanco que resalta ante la mayoría de los tejidos (grises), lo que en radiología se define como contraste natural; es por ello que el estudio no requiere habitualmente de contraste e.v.

Las hemorragias intracraneales pueden clasificarse en dos grandes grupos según si comprometen directamente el tejido cerebral (intraparenquimatosas) y aquellas que se producen en los diferentes espacios entre el parénquima cerebral y el hueso de la calota (extraprenquimatosas). A estas últimas las dividiremos en tres grupos, según sean las capas meníngeas afectadas: hemorragias extradurales (por fuera de la duramadre), hemorragias subdurales (por dentro de la duramadre) y subaracnoideas (por dentro de la aracnoides).

Las hemorragias intracerebrales o intraparenquimatosas las podemos clasificar en espontáneas o traumáticas: Dentro de las espontáneas podemos enumerar muchas causas. Las principales que podrían destacarse serían: ruptura de aneurismas o malformaciones cerebrales, crisis hipertensivas, sangrados tumorales, angiopatiaamiloide, ACV hemorrágicos,  etc.

En cualquier caso el sangrado parenquimatoso genera una imagen hiperdensa habitualmente en forma redondeada con efecto de masa sobre las estructuras adyacentes al sangrado.

 

Nótese la formación espontáneamente densa con desplazamiento de estructuras de la línea media y colapso del sistema ventricular lateral ipsilateral

 

Hemorragias extraparenquimatosas:

Hemorragia extradural: Es aquella en la que se produce sangrado por fuera de la duramadre; habitualmente son traumáticas con mecanismo de alta energía en el cual se produce un desgarro de la arteria meníngea media. Este sangrado suele ser profuso, rápidamente produce sintomatología y se convierte en una emergencia médica que la mayoría de las veces requiere cirugía de descompresión.

Un dato importante es que la mayoría de las veces presenta forma de lente biconvexa  y se asocia a fractura de la calota subyacente al sangrado.

 

 

 

 

 

 

Hemorragia subdural: Es aquella en la que se produce sangrado por dentro de la duramadre; habitualmente son traumáticas con mecanismo de baja o moderada  energía, en el cual se produce un desgarro de los plexos venosos. Este sangrado suele ser más lento y a menuda tarda en producir  sintomatología, por lo que muchas veces se asocia con hematomas agudos con crónicos reagudizados. Suele darse en cerebros con cierta atrofia que permite la inercia del cerebro respecto de la calota durante el golpe. El aspecto imagenologico típico es en forma de semiluna y, debido a la importante adherencia de la duramadre en las convexidades, no suele cruzar la línea media.

 

Nótese en la primera imagen de la izquierda la presencia de sangrados subdurales agudos bilaterales; en el ejemplo de la derecha se observa un hematoma subdural crónico (el área hipodensa-oscura) con un nivel líquido-líquido con componente hemático agudo (la imagen densa blanca). El hallazgo es compatible con subdural crónico con signos de resangrado.

Hemorragia subaracnoidea: Es aquella en la que se produce sangrado por dentro de la aracnoides, donde habitualmente circula el líquido cefalorraquídeo. Esta puede darse por ruptura de alguna estructura vascular de dicho espacio o por extensión de la intraparenquimatosa; también podemos mencionar causas traumáticas y espontáneas, dentro de la cual la más habitual es por ruptura de un aneurisma cerebral y su principal síntoma suele ser una cefalea de instauración aguda con una escala de 10 en 10.

 

 

 

 

 

 

Nótese en la primera imagen de la izquierda la presencia de sangrado a nivel de surcos frontales y prefrontales derechos, mientras en las siguientes imágenes se destaca el importante volcado ventricular que luego puede ser causa de hidrocefalia

Conclusión: la TC sin contraste del encéfalo y el conocimiento de los signos  radiológicos de las principales sangrados intracraneales permite rápido diagnóstico y tratamiento de una entidad patológica casi siempre grave y con importante morbimortalidad.

 Dr. Andrés E. Sáez

Especialista en diagnóstico por imágenes

MN 127385

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