Historias: un ejemplo en tiempos de pandemia

La licenciada Ana Díaz, directora editorial de Epidauro, el día que recibió el premio Virginia Henderson por su trabajo en el área de terapia intensiva y a su modalidad de puertas abiertas.
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Desde el 20 de marzo de 2020 que empezó la epidemia en la Argentina, la licenciada Ana Díaz –que es nuestra supervisora de la Terapia Intensiva de Adultos del Hospital Italiano de Buenos Aires– está a nuestro lado codo a codo. Desde conseguir y optimizar los equipos de protección personal, también nos contiene a nivel emocional, está siempre presente. Todos los días nos pregunta cómo estamos y nos cuenta las novedades del Equipo de Salud: por ejemplo, cuando tuvimos compañeros con COVID-19, ella siempre atenta, nos motivaba para que nos comunicáramos con nuestros compañeros, que les hiciéramos compañía en ese aislamiento, que tan feo debe ser.

Ella, por supuesto, todos los días se  comunicaba con ellos.

Cuando hay compañeros que están en la guardia realizándose el hisopado, se nota porque se pone mal, está pendiente de los resultados, y la felicidad se nota en su cara cuando el resultado del hisopado es negativo. Una vez que estuvo mal realizado un hisopado ella estaba angustiada porque no sabía en qué lugar se iba a quedar esperando el resultado del otro hisopado, hasta que lo solucionó.

Parte del equipo de terapia intensiva posa junto a la supervisora Ana Díaz.

Está en comunicación constante con nosotros personalmente, por whatssap, por mail, siempre pidiendo sugerencias para mejorar la atención en tiempos de pandemia.

Se la por el pasillo, con su voz única, hablando con los pacientes, con los pocos familiares que hay, presentándose y diciéndoles que está a su disposición para lo que necesiten.

Hace la recorrida todos los días por la terapia y va preguntando a mis colegas: 

“Levantaron los talones a los pacientes”; “les colocaron Lyno vera”; «les curaron la vía central, le pusieron Cavilón”; “los rotaron, les pusieron los geles», etcétera.

Lo que quiero resaltar con este relato es que se trata de una gran persona, muy humana.

Un fin de semana le pregunté si tenía alguna novedad respecto del resultado de un compañero y ella me dijo hasta la tarde no, pero pidamos por él para que dé negativo y así fue. Siempre tirando buena onda, su frase es: “Vamos por la positiva».

Cuando tenemos compañeros aislados, aparte de estar presente ella, también se comunica con el “Equipo de Arte en Salud» y a ellos también los acompaña con los viajes sonoros, poemas, música, etcétera.*

Un momento del trabajo del Equipo Arte en Salud. Nota de Epidauro

Anita compra cosas ricas para compartir, tortas, tartas, facturas, son detalles que en el momento que estamos viviendo con tantas emociones durante el día, estrés, miedo, incertidumbre, dolor, dan un empujoncito para seguir en la primera línea.

Un día vino con un kit de cremas para todos como un regalito por el trabajo diario que hacemos. Así es Anita, hay que sacarse el sombrero con ella, está al pie del cañón desde que comenzó esta historia, es una persona comprometida con enfermería desde el corazón, doy gracias que está ella en este momento.

Siento que mis compañeros entran seguros, tranquilos, a las Áreas COVID-19 porque tienen todos los elementos de protección personal, todos responden con total compromiso, responsabilidad y saben que del otro lado está Anita, por si necesitan algo. 

Escuché muchos comentarios positivos sobre la actitud de Anita, pero hoy todo el equipo de salud le está poniendo el pecho. Siento que cada uno está en su lugar, poniendo todo. Al paciente con COVID-19 se lo ve como una persona, hay mucho respeto, empatía, compromiso, se lo ayuda a merendar, a cenar, se charla con ellos. Me contó un compañero que su paciente estaba angustiado porque quería estar con su esposa, y lo pasaban a piso a él pero en otra habitación estaba su mujer, que también estaba contagiada. Mi compañero lo contuvo, lo escuchó, le dio palabras de aliento y le dijo que iba a estar más cerca de ella, quizás con una silla de ruedas la podía ir a visitar, hasta que se desocupara la cama de al lado de la habitación donde ella estaba.

Por todas estas actitudes, siempre provocadas y promovidas por ella, simplemente gracias Anita. ¡Los enfermeros la queremos mucho!

Un ejemplo en tiempos de pandemia.

Licenciada Viviana Arancibia 

* (Arte en Salud es un equipo que trabaja con pacientes en terapia intensiva y se comunica con ellos a través del arte y los hace participar en las diferentes tareas. Se cuenta en esta nota de Epidauro.)

Aquí está el video de la recepción a la licenciada Ana Díaz.

 

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