Las enfermeras

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«Caminaba como casi todos los días por la zona de Tribunales cuando pude ver a una persona tendida en la vereda, gente alrededor, y una que, inclinada sobre él, hacía trabajos de recuperación. Ella era una transeúnte más que el destino había colocado en ese lugar y en ese momento. Casi inmediatamente, llegó una ambulancia del SAME y se llevaron al accidentado. Fue entonces que no pude evitar pensar en la labor que cumplen las enfermeras.

Ellas son las que están prácticamente en turno completo, pendientes de la evolución de los internados. Los médicos –y lo digo sin quitar la eficiencia a su accionar– pasan por las mañanas, acompañados de otros colegas y practicantes para ver la evolución de los pacientes e indicar tales o cuales acciones. Pero la acción la desarrollan las enfermeras, estas auxiliares de la salud, verdaderas contenedoras de las aflicciones de los internos y sus familiares. Son las heroínas que día a día y hora a hora acompañan y cuidan.

Asisten al paciente en su dolor y mitigan su ansiedad. Están pendientes de cualquier evolución o involución de la salud del enfermo, vigilando las señales de toda la aparatología a la que se encuentran conectados, tomando su temperatura, extrayendo sangre, dando suero y, sobre todas las cosas, entregando comprensión y acompañamiento.

Es una labor sacrificada que muchas veces entristece a estas auxiliares de la salud cuando quiso el destino que no continúe entre nosotros la persona asistida. Pero hay momentos buenos, y son muchos, como cuando escuchan la palabra “gracias” y ven la mejoría y el alta de quienes cuidaron. Dignos émulos del Dios de la dedicación, del sacrificio, y muchas veces mal pagos en comparación a la abnegada función social que cumplen. A ellos, mis más sinceros respetos.

Enrique Aravsky

 

3 Comentarios

  1. Marisa, Enfermera de Santa fe capital.
    Cuando comenzamos a transitar este camino, nadie nos dice que tan difícil va ser ver el padecimiento de los pacientes, acompañarlos en el momento más difícil de su vida, y tampoco nos dicen que bien se va a sentir la gratitud de la palabra de aquellos que superan aquel mal pasar. La mayoría te habla de horarios, de técnicas, incluso hasta podemos escuchar comentarios con respecto a la remuneración. Pero cuando sientes la mirada de aquel que está en esa cama y depende de ti absolutamente, con un gracias o hasta mañana que Dios te cuide de regreso a casa, ahí es cuando le encuentras el verdadero sentido a esto tan humano que hacemos. Orgullosa y feliz de brindar mis cuidados cuidados quienes lo necesitan!!

  2. Totalmente de acuerdo con vos Marisa,es una profesión de mucho corazón…no es para todos o cualquiera. Acá hay vocación con el corazón primero.

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