Terapia de puertas abiertas: un amanecer diferente

unsplash-logoMatheus Ferrero
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“Por obra y gracia de Dios creo en el amanecer.” Así lo profesa una de mis canciones preferidas, y así lo creo también.

Creo en el amanecer, pero no en el sentido literal, sino quizás un poco más metafórico.

Creo en el amanecer de la vida, en el amanecer de las circunstancias, y si de terapia intensiva se trata, tengo muchos amaneceres que contar.

Se genera un desequilibrio biológico cuando un organismo falla y, de no recibir la terapéutica adecuada (con muchas probabilidades), el desenlace final sería la incompatibilidad con la vida. Todo este proceso se desarrolla dentro de un área, y de ella voy a hablar, del área de algunos amaneceres.

Ella está ahí, sí, justo ahí, detrás de esa puerta que dice “área restringida” tan ambigua, tan llena de incertidumbres y miedos… sobrevolando ideas sobrenaturales… tan oculta y tan temerosa; ella es nuestro segundo hogar: la Terapia Intensiva.

Pero la nuestra es distinta, es distinta porque somos una gran familia, y siempre estamos con las “puertas abiertas”. Se trata, efectivametne, de una Terapia Abierta. Ya no es ese lugar tenebroso, o la “antesala a la muerte”, como por ahí escuché decir.

Ante la adversidad, la vida que a veces se nos quiere escurrir de las manos cuando aún no ha llegado la hora… y la vida que se apaga lentamente, cumpliendo así el fin de un ciclo: el terrenal, dejando ese cuerpo ya desgastado de tanto andar, descansar para siempre… liberando el alma hacia el misterio de la muerte…

O cuando la realidad te abruma, y los “porqués” no tienen respuesta; ahí estamos nosotros, dispuestos a mostrarte y transitar contigo este nuevo amanecer, quizás no tan resplandeciente como el sol de la primavera, pero sí con la fuerza capaz de calmar una tempestad…

Sabemos mejor que nadie de tu angustia, de tu dolor, de tu incomprensión, hacia lo que sucede aquí, por eso te abrimos las puertas para que todo sea más ameno.

Somos enfermeros por vocación, o porque al terminar la secundaria mamá nos dijo: “algo tenés que hacer”, y así un día ingresamos a la facultad, y nos graduamos en esta hermosa profesión, que posteriormente supimos abrazar con pasión, y que un día nos redirigió hacia el área del intensivismo.

Y, lejos de creer en vivir encerrados, mirando el sol de vez en cuando, lo supimos  incorporar con nosotros, porque eso te ofrecemos como terapia abierta, que “tus soles” están aquí, y todo se hace más liviano, de la mano de tu ser querido todo duele menos. Con las voces familiares los fantasmas desaparecen más rápido, ante tanta aparatología moderna y a la vez tan necesaria para tu recuperación, si ellos están con vos la frialdad desaparece…

El sol sale cada día aquí, y amanece con una sonrisa…. somos muchos y aquí estamos, tendiendote la mano amiga, cuidándote, aplicando todos los conocimientos científicos, técnicos, y el arte que los enfermeros sabemos hacer brillar. Y, sobre todo, abriéndote las puertas.. siempre.

Andrea Verónica Ramos

Licenciada / MN 80912

 

2 Comentarios

  1. Hermosa nota. Mi mamá estuvo hace un tiempo internanda un mes en UTI donde no era precisamente de puertas abiertas. Su única contención eran sus enfermeras adoradas, lo que me llevó a estudiar yo también enfermeria y a querer especializarme, si Dios quiere, en terapia

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