Yo enfermero: en los zapatos de mi hermano enfermo

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¿Los enfermeros y estudiantes de enfermería tenemos claro por qué elegimos esta carrera? ¿Cuál es el motivo por el que decidimos abrazar la enfermería? Si bien la enseñanza es muy buena en el ámbito académico, hay otra pregunta que quisiera hacer: ¿Por qué algunos enfermeros pierden el interés por la atención integral del paciente a través del tiempo?

Como “atención integral” me refiero a todo lo que nos enseñan diariamente; por ejemplo, que el Ser Humano es un Ser Biopsicosocial porque vive, siente, piensa y se relaciona. Sin embargo, y sin importar los años de ejercicio, algunos enfermeros tratan a sus pacientes como si fueran simples objetos de trabajo. De esta manera, hacen muy monótona su rutina diaria, que concluyen con un cansancio físico y mental tan conocido y común como el stress laboral. Síndrome de Burnout (1)

En mi opinión, todo enfermero debería ser un filósofo de su profesión y tener claro lo que significa “Ser Enfermero”. Ello implica una vocación con mayúsculas, y la vocación es un “llamado” a “ser algo”. Pero lo más importante es que ese “ser” o “llamado” debe provenir desde el interior de cada uno.

En la relación Enfermero-Paciente hago referencia a esta frase; “Meterse en los zapatos del enfermo”. Quizás suene muy morboso, pero es una buena forma de sentirse “uno” con el paciente. Es difícil sentir lo que éste siente, piensa y padece, pero solo así puede compartirse, subjetivamente, su padecimiento. La clave es cuidar de esta persona como me gustaría que me cuidaran a mí.

El cuidado integral consiste en:

  • Brindar el tratamiento médico indicado cumpliendo todos los principios científicos y técnicos aprendidos.
  • Escuchar sus opiniones.
  • Hacer valer sus derechos ante terceros.
  • Sujetar su mano o apoyar la nuestra en sus hombros ante situaciones difíciles.
  • Emitir fe y una esperanza neutra, manejando delicadamente las crudas verdades.
  • Hacerlo sentir cómodo en el espacio hospitalario.
  • Ayudarlo en sus tareas diarias y lograr su autocuidado.
  • Fomentar la salud para él y toda su familia. Pedir colaboración y compañía de sus familiares, amigos y personas religiosas tanto como el paciente lo requiera.

“Cuidarás de tu prójimo como a ti mismo, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu inteligencia y con todas tus fuerzas”.

Sin dejar a un lado al paciente, es importante cuidarse y conocerse uno mismo porque así sabremos de qué forma nos gustaría que nos cuidaran. También podemos convertir a ese sujeto en un hermano o alguien muy allegado a nosotros. Dejar huellas podría ser también un objetivo. Es posible que nuestros bolsillos no se llenen de dinero pero, a cambio, obtendremos sonrisas y gratitudes como remuneración.

Parece fácil decirlo pero no es imposible pues “Toda larga caminata se empieza dando el primer paso”. Debemos seguir construyendo nuestro trabajo con pasión y dejar atrás esa rutinaria y a veces cansadora tarea para convertirla en una grata y sana melodía para nuestro espíritu, logrando la cumbre de aquella pirámide de las necesidades básicas que es la autorrealización. Maslow (2)

Estimado lector, estudiante de enfermería o enfermero, ésta es mi utopía y tal vez la de muchos más. Somos agentes de cambio y podemos hacerlo mirando hacia atrás y, al mismo tiempo, trabajar sin dejar de mirar hacia adelante. Trabajar con fe porque no hay fe sin obras. Soñar y no tratar de hacer esos sueños tangibles es en vano.

Por eso se vive, se trabaja y se siente. Asómbrate, sufre y levántate ante cada pérdida. Recuerda que estamos de paso por la vida y que hay aún más personas que nos necesitan. Disfruta de las cosas simples de cada día porque al llegar el momento de calzarte los zapatos de tu hermano enfermo sabrás caminar con ellos.

“Si ayudo a una sola persona a tener esperanzas, no habré vivido en vano”.

Martin Luther King.

(1) También llamado síndrome de “estar quemado” o de desgaste profesional, se considera como la fase avanzada del estrés profesional

(2) Teoría psicológica propuesta por Abraham Maslow

Néstor Horacio Bertoia / Alumno de la cátedra Filosofía de la Enfermería, año 2009

 

5 Comentarios

  1. Me emocioné. «Meterse en los zapatos del enfermo», es realmente así. Los enfermeros debemos ser la contención del enfermo. Amo esta profesión. Muchas gracias por el artículo

  2. HABLAR DE ENFERMERÍA ES HABLAR DE VOCACIÓN, ES ENFOCAR NUESTRO CUIDADO A UN SER SIMILAR A NOSOTROS ES TRATAR COMO NOS GUSTARÍA SER TRATADOS; SIN EMBARGO EXISTE MUCHO PERSONAL METIDO EN LA RUTINA COMO DICE EL ARTICULO QUE HACE QUE NUESTRO TRABAJO O LABOR AVECES SEA MAL VISTA, PERSONALMENTE CREO QUE TAMBIÉN ES CUESTIÓN DE CARACTERES DE LAS PERSONAS. SIEN EMBARGO ES IMPORTANTE RECALCAR EL MOTIVO POR EL CUAL SOMOS ENFERMERAS Y SOMOS EL MEJOR E INDISPENSABLE RECURSO DENTRO DE LOS HOSPITALES POR EJEMPLO. TENGO EL AGRADO DE CONOCER A LA LIC. DIAZ Y ME DA MUCHA ALEGRÍA SABER QUE ESTA REVISTA SE DEDICA HA ENALTECER NUESTRA PROFESIÓN (MIS SALUDOS DESDE CAJAMARCA – PERU).

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