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En los ojos de un enfermero (desde una filosofía pedagógica)

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“Mientras el paciente gana autonomía, aprende y se prepara para continuar”.

Se considera la época actual como la era del conocimiento. Esto se debe a los grandes avances científicos, la innovación tecnológica, la tecnología de la información y la comunicación, los cambios sociales, la masificación y la globalización. Los sistemas educativos acompañan estos cambios sociales, y es por eso que existe la necesidad de diversificar las metodologías de enseñanza con las cuales se desarrollan los contenidos. Con la rapidez de los progresos técnicos, las competencias pierden actualidad rápidamente, y es conveniente fomentar en los distintos ámbitos del conocimiento la adquisición de procesos de aprendizaje flexibles, en lugar de imponer un conjunto de conocimientos muy definido.1

A razón de esto, se dirige la mirada del rol del profesional de enfermería desde una perspectiva distinta, no sólo desde el cuidado y las competencias que conlleva. El análisis se relaciona directamente con la capacitación intra y post internación del sujeto, valorando, planificando y evaluando los conceptos de enseñanza y aprendizaje. Para lograrlo es necesario mirar al sujeto/paciente como un todo, como un ser bio-psico-social, una mirada holística que requiere mucho más qué un momento a resolver o situación puntual. Es decir, contextualizar al sujeto desde su entorno, limitaciones, y voluntades.

Por tal motivo, el enfermero deberá estar bien capacitado y apto para proveer cuidados de alta calidad en beneficio del paciente críticamente enfermo, su familia y el equipo de salud. Realizando cursos y especialidades vinculadas que puedan suplir las exigencias que el área de trabajo necesita, sumando a esto lo experiencial, debido que el profesional de la salud, en este caso enfermería, tiene un enfoque técnico-práctico fuerte, que desarrolla crudamente con vivencias dentro de la disciplina. Además, y como dato no menor a destacar, en el campo clínico el docente va a requerir de una adecuada formación pedagógica, para así poder llevar a cabo un aprendizaje conveniente al paciente y su entorno. Es decir, “no sólo quedarse con el conocimiento científico clínico”.

El enfermero deberá estar bien capacitado y apto para proveer cuidados de alta calidad en beneficio del paciente críticamente enfermo, su familia y el equipo de salud

Ahora bien, la filosofía forma parte de esto, está presente en el desarrollo del proceso de aprendizaje, propone la pregunta y repregunta de las cosas, nos motiva a querer conocer. Y esta idea se articula bastante bien con el objetivo del análisis, la interacción del sujeto, como ser querer saber cómo resolver su situación y paliar sus dificultades, conduce a poder manipular desde una perspectiva ética el objeto de conocimiento y construirlo en un saber aprendido.

Repasemos, entonces, el concepto de Filosofía:

“Respecto de todas las ciencias, artes, habilidades y oficios vale la convicción de que para poseerlos se necesita un reiterado esfuerzo de aprendizaje y de ejercicio; y que, si bien todos tienen ojos y dedos, y se les proporciona cuero e instrumentos, no por ello están en condiciones de hacer zapatos. En lo referente a la filosofía, en cambio, parece ahora dominar el prejuicio de que cualquiera sabe inmediatamente filosofar y apreciar la filosofía porque para ello posee la medida en su razón natural, como si cada uno no poseyera también en su pie la medida del zapato”.2

Este concepto tiene sus inicios, aunque sin tomar nombre, en los comienzos de la humanidad, donde el mito y la religión intentaban explicar los diversos aspectos de la realidad. Para que luego la cultura griega le dé un nombre y llegue a convertirse en ciencia.

Entonces la filosofía es la ciencia que estudia todas las cosas desde sus principios y últimas causas a la luz natural de la razón (sentido común); para Aristóteles la filosofía es ciencia, más aún, es la ciencia de los primeros principios, esto quiere decir que la filosofía es un conocimiento por causas, no un mero conocimiento de hechos. Un saber universal que pretende ir a las razones más profundas de la realidad. Es la búsqueda de la verdad, no hay manera de huir, y quien pretenda hacerlo o negar hará filosofía sin ser consciente de ella.

Surgen de aquí tres orígenes de la filosofía. Primer origen de la filosofía: el asombro, como puerta de entrada al conocimiento, ante la totalidad del objeto, es el inicio a la investigación y la adquisición del conocimiento. Segundo origen de la filosofía: la duda, que reemplaza al asombro, es el recurso metódico para buscar la verdad, hace alusión a esto la famosa frase de Descartes “pienso, luego existo”.3 Tercer origen de la filosofía: las situaciones límite, como el dolor, la muerte, el mal, el fracaso, etc. En el pensamiento de Jaspers4, las situaciones límite nos muestran nuestra condición humana, situaciones que hacen a la existencia propia del hombre.

Aclarado este concepto podemos distinguir varias cosas, entre ellas, al individuo sujeto/paciente indefenso, con insuficiente conocimiento sobre qué le sucede, lo que lo rodea, con lo que limita su recuperación total o parcial; y la ansiedad que eso genera, las ganas y los miedos. Existen muchos casos en los cuales el paciente queda expuesto a la duda, entonces necesita contención, desde lo emocional hasta lo espiritual. Busca saber qué sucede, qué resolución y qué opciones tiene, un estado que –según su perspectiva– es una situación límite. El objetivo del cuidado está en informar cómo se está cuidando y fundamentar el porqué de cada acción a realizar. Lo ideal es no llegar a nublar su buen juicio y su bienestar.

(Foto: Sander Sammy vía Unplash)

Enseñanza aprendizaje

La enseñanza en el entorno clínico se define como la enseñanza y el aprendizaje centrado en los pacientes y sus problemas. Se la considera una educación no formal en contraste con la educación formal de las aulas, la enseñanza en el entorno clínico tiene su propia estructura y métodos de enseñanza.5 El entorno clínico se compone de pacientes hospitalizados, ambulatorios y entornos comunitarios, cada uno con sus propios desafíos. Instrumentos como la historia clínica, examen físico, la comunicación y la profesionalidad con el paciente se aprenden mejor en el campo clínico, el conocimiento es directamente aplicado al cuidado de los pacientes.6 La enseñanza en el entorno clínico a menudo se lleva a cabo en el curso de la atención clínica de rutina donde tienen lugar la discusión y la toma de decisiones.

Los docentes de enfermería, así como otros docentes del ámbito de la práctica, tienen un doble papel: la asistencia de los pacientes y en forma simultánea la docencia de pre y posgrado, hay una integración docente-asistencial. Este doble papel constituye todo un desafío ya que el tiempo de dedicación a la docencia puede estar limitado por las tareas asistenciales, a lo que se suma la dedicación a la investigación clínica y el multiempleo. Por otra parte, la enseñanza en el entorno clínico tiene algunas características especiales como la complejidad de los pacientes, los imprevistos de los sujetos que se internan, y que en muchos casos no todos los pacientes están dispuestos a participar en encuentros clínicos que generen un exposición bastante grande, y riesgosa según cada perspectiva, con los estudiantes.7

El aprendizaje que logra el sujeto/paciente es la aplicación y modificación de las ideas propias; es algo que el paciente hace, en lugar de algo que es hecho para el paciente. El aprendizaje es un proceso de apropiación instrumental de la realidad.8

Para seguir desarrollando el concepto, los seres humanos necesitan aprender siempre, a lo largo de toda su vida, desde la cuna maternal, a lo largo de toda la infancia y la juventud, en la vida adulta, y aun en los años de madurez y vejez. En forma permanente las personas necesitan satisfacer necesidades, adquirir herramientas prácticas, de conocimiento, de comunicación y de acción para la interacción social y adecuarse a las circunstancias cambiantes, individuales y del contexto social; en este caso la propia salud. Las personas necesitan aprender para incorporarse y participar en la vida social; al hacerlo, lo hacen creativamente, es decir, incluyendo y expresando características y modalidades personales, afectivas, cognitivas y de acción. Así, el aprendizaje puede definirse como algún cambio o modificación en las conductas previas que el sujeto pueda abordar.9

Campo de acción

En una Unidad de Cuidados Críticos, con pacientes que presentan varios tipos de patologías, en su mayoría en estado delicado, es fundamental permitir que la familia del paciente pueda estar presente las 24 horas del día, acompañar la internación, y estar al pie de la cama cuando el paciente críticamente enfermo despierte.

Esta situación particular ofrece múltiples ventajas a la hora de avanzar con la terapéutica indicada. Los pacientes transitan una etapa de cuidados complejos, en la cual la familia cumple un rol destacado. Detalles puntuales como:

  • Establecer contacto físico con el paciente, como tomarlo de la mano, hacerle masajes, acariciarlo.
  • Tener presente que la voz de un familiar es fundamental para la recuperación, aunque el paciente se encuentre sedado.
  • Pensar en su propio bienestar como acompañante. Es decir, tener presente que el paciente se encuentra cuidado y protegido por el equipo de salud, lo cual genera seguridad a la hora de recibir un informe.
  • Disminuir la ansiedad del paciente viendo como su familia está presente, que no está solo.
  • Los pacientes en este estado delicado suelen presentar síntomas de delirio10, la familia en estos casos favorece a que el paciente vea un rostro conocido, el cual pueda informar qué hora es, qué día es, si es de noche o de día, y además dar información de cómo está su familia fuera del hospital.

En relación con esta modalidad de atención, se requiere que el personal de salud presente esté apto para desenvolverse en la práctica, no sólo desde lo asistencial sino también desde la educación constante, hacia el paciente y este nuevo personaje activo que viene a ser la familia. La relación enfermero-paciente, enfermero-familia pasa a ser un hábito más de la función de trabajo. Para lograr esto se busca establecer un lazo de confianza qué brinde seguridad en el proceso de enseñanza. Lo ideal es generar un aprendizaje conveniente para ambas partes, y así mejorar el estado de salud del paciente superando las dificultades que surjan durante la estadía.

Ante el cuidado de un paciente complejo el equipo de salud realiza sus tareas asistenciales, y comienza el proceso de educación de manera constante. Se aclaran dudas que van surgiendo del cuidado, el porqué de cada acción a realizar, ya sea farmacológica o kinésica. Con esto se busca generar un ambiente de confianza, de seguridad, y bajar los índices de ansiedad tanto para el paciente como para la familia. Se le informa a este familiar presente que tiene un rol dentro de la habitación, y él mismo se liga al cuidado y la atención, a la colaboración. El familiar no es un espectador, sino un cuidador con participación activa. Se enseña la importancia del lavado de manos, y el correcto uso de los elementos dentro de la habitación. Masajes, ejercicios pasivos de miembros inferiores y superiores, dar agua, rascar las zonas del cuerpo que el paciente no llega, apagar o prender la luz, poner música, etc. Son varias las acciones que se enseñan al entorno familiar del paciente, y esto lo vamos evaluando mediante preguntas relacionadas, o por observación misma de la conducta y la realización de tareas. Este reconocimiento nos permite ver qué cosas hay que seguir mejorando y qué cosas no tanto. Esta interacción del sujeto (paciente-familia), y el objeto de conocimiento (acción terapéutica con fundamento) desarrollan un aprendizaje favorable. Un paciente en este estado tiene para varios días de internación, y puede presentar complicaciones que alarguen su estadía. El apoyo del equipo de salud y del entorno familiar viene a fortalecer el cuidado y estar más próximos a una pronta recuperación y alta médica.

El acompañamiento familiar las 24 horas es fundamental para un paciente en terapia intensiva (Foto: Gentileza familiar).

Conclusión

Para concluir se destaca la importancia de ver al sujeto/paciente con una mirada centrada en el cuidado humanizado, y esto hace referencia a una frase: “Las familias no son visitas en la terapia intensiva, son mucho más. Debería haber un espacio especial para su comodidad y compartir una habitación”11. La presencia familiar es una ayuda fundamental para todo el equipo de salud. De esta manera contextualizamos al paciente, para que nos ayude a fortalecer y brindar más herramientas a la hora de desarrollar el proceso de enseñanza y aprendizaje. Colabora con la estrategia terapéutica y acelera la recuperación. El ejercicio docente por parte del equipo de salud dentro de una unidad de cuidados críticos está presente permanentemente, desde una simple pregunta como ¿cuánto falta?, o ¿qué hago?, abre un sin fin de respuestas que, a su vez, suma aún más preguntas. Es por eso que la capacitación del cuidado en equipo debe ser constante y estar actualizada a los nuevos conocimientos que se presenten, ya desde un ámbito científico o no científico, refiriéndose a las distintas subculturas presentes en la comunidad.

Un enfermero reconoce, visualiza un cuidado, lo pone en acción, evalúa una respuesta, y observa, enseña y aprende. En los ojos de un enfermero habita un universo de resoluciones a desarrollar.

Licenciado Eduardo Sosa / MN: 86149

@lic.sosaeduardo

Lic.sosaeduardo@gmail.com

Notas

1 Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2005): Informe Mundial de la UNESCO 2005: Hacia las sociedades del conocimiento.

2 HEGEL, Phänomenologie des Geistes, (ed. Hoffmeister, p. 54).

3 René Descartes, Discurso del método.

4 Karl Jaspers, op. cit., pág. 2.

5 Durante E. La enseñanza en el ambiente clínico: principios y métodos. Revista de Docencia Universitaria 2012; 10: 149-175

6 Spencer J. Learning and teaching in the clinical environment. BMJ 2003; 326:591-594 7 Spencer J. Learning and teaching in the clinical environment. BMJ 2003; 326:591-594 8 Enrique Pichón Riviere. Psicología social.

9 Davini, María Cristina, Métodos de enseñanza.: didáctica general para maestros y profesores.

10 Guía para el manejo de la analgesia, la sedación y el delirium del paciente en UTI. 1º edición. 2018

11 Eduardo San Román: El mejor atributo que puede tener un médico con su paciente es ser compasivo. Clarín. 2018.

Referencias bibliográficas

  • Petrinelli, Raúl. Fundamentos de pedagogía cristiana. Universidad Libros. Buenos Aires –
  • Mario Llorens Bermúdez. Las concepciones sobre la enseñanza y elaprendizaje en docentes de Clínica Médica. 2017.
  • HEGEL, Phänomenologie des Geistes(Ed. Hoffmeister, p. 54).
  • AristótelesMetafísica  libro primero · Α · 980a-993a.
  • Goñi Carlos. Las narices de los Filósofos. Cap. 1. 2008.
  • Durante E. “La enseñanza en el ambiente clínico: principios y métodos”. Revista de Docencia Universitaria 2012; 10: 149-175.
  • Spencer J. Learning and teaching in the clinical environment. BMJ 2003; 326:591-594.
  • Enrique Pichón Riviere. Psicología social. 2007.
  • Davini, María Cristina, Métodos de enseñanza.: didáctica general para maestros y profesores. Buenos Aires.
  • Guía para el manejo de la analgesia, la sedación y el delirium del paciente en UTI. 1edición. 2018
  • Eduardo San Román: “El mejor atributo que puede tener un médico con su paciente es ser compasivo”. Clarín. 2018.

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