La dramática carta de una enfermera de Entre Ríos

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Hasta que llegó el día en el que el sistema de salud ha colapsado.
Desde el año pasado venimos enfrentando un virus que además se va diversificando con otras variantes tan o más grave que la cepa original y se observa un viraje hacia personas más jóvenes; por si fuera poco, esas variantes son más contagiosas.
Quienes pertenecemos al sistema nacional de salud estamos trabajando con recursos humanos muy limitados, si tomamos en cuenta la cantidad de personas infectadas que se encuentran internadas. La mayoría de nosotros realiza doble turno laboral, y realmente estamos muy cansados. Por ello muchos de nosotros también nos hemos contagiado y rogamos a Dios que nos proteja para seguir trabajando y cuidar a nuestras familias.

Quienes pertenecemos al sistema nacional de salud estamos trabajando con recursos humanos muy limitados

Aquí estamos al frente enfermeros, médicos y kinesiólogos, quienes estamos haciendo lo mejor que podemos, dando todo y capacitándonos día a día para sacar no a un paciente sino a una persona con nombre y apellido, con familia y amigos que se preocupan y confían en nosotros.
Últimamente estamos viendo que el virus está más agresivo en personas más jóvenes, muchas de ellas sin factores de riesgo conocidos.
Por otro lado, confiamos plenamente en la campaña de vacunación, pero todavía falta que se vacune mucha gente. Aún así, quienes estamos en esta primera línea contra el COVID-19 nos preocupamos por la resistencia de algunos miembros de la sociedad, que brindan tan poca colaboración, tanto para con el sistema de salud como para con su familia y con ellos mismos.
Esta pandemia nos afecta tanto física como emocionalmente, también pensamos y tenemos miedo; cuando nos toca el contagio de un familiar directo, es terrible la incertidumbre de no saber que pasará en los días siguientes.

Esta pandemia nos afecta tanto física como emocionalmente, también pensamos y tenemos miedo

También nos afecta ver cómo la gente se muere, en la mayoría de las situaciones que vivimos somos los últimos a quienes ven detrás de una máscara, porque ellos se entregan a nuestras manos. Y muchas veces nos encomendamos a Dios y les aportamos tranquilidad, hasta hemos llorado con el paciente. Comunicar la intubación es una tarea cada vez más difícil.
Luego una sale a la calle, por cosas específicas y esenciales, y puede ver cómo muchas personas no usan barbijo, toman mate.. como si nada de esto fuese real. Y esto duele y preocupa, porque nosotros nos estamos jugando la vida.

Tengamos en cuenta que hoy todos somos grupo de riesgo y el tiempo de en que el virus actúa es mucho más letal y menor.

Afortunadamente el oxígeno no ha faltado, como ya está pasando en otros lugares, pero es necesario que todos sepan que la situación es muy grave. Ya no quedan mas camas disponibles.
Se está acondicionado otro sector del hospital en el cual trabajo para la internación de nuevos pacientes con COVID-19; pero, más allá de eso, el recurso humano sigue siendo escaso.
Debemos fortalecer el sistema sanitario y de salud. Es difícil y no se hace de un día para el otro.
Lo que sí se puede hacer ahora es tomar los recaudos para que esto se frene.
Ya todos sabemos hacerlo, pero lo repito: el lavado de manos con regularidad es muy importante, como también lo son el uso de barbijo y el distanciamiento social.
Que no se permita el amontonamiento de personas en los comercios ¡por favor!
Colaboremos entre todos, no es algo tan difícil de hacer.

Siomara Valeria Villo / MP 17964

 

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